Menu

Exposición Antonio

Una sociedad sin artistas es como un cuerpo sin alma. Desde tiempos inmemoriales el artista ha sido el principal depositario de la visión poética, el mundo se trasfigura ante sus ojos, y desde su atalaya de vidente nos revela formas fabulosas.

Antonio López Vega ha sido depositario de este don, y con el don ha aceptado la feliz responsabilidad de dedicar su vida a pintar de color su pueblo natal: Ajijic; pero sobre todo a contarnos en formas varias acerca de la gran diosa que emerge del lago como una fértil ebullición de vida.

Aunque Antonio tiene obra múltiple y variada en técnicas y estilos, quiero concentrarme en uno de los temas que domina:  la Michí Ciualli, doncella hermosa y abundante en peces, mítica deidad del Lago de Chapala e innegable musa de Antonio.

No sabemos en qué sueño ella le susurró con voz de pez el origen de los pueblos que se asentaron en las márgenes del lago, ni sabemos cómo ella hizo para dar a las manos de Antonio, que esculpían su cuerpo, el camino para revelarla enteramente. El caso es que, con el persistente trazo de Antonio, la Michí Ciualli deja el lago para volverse cuadro, escultura, leyenda, obra de teatro, canto del alma.

Sin un artista entregado a seguir las huellas de la diosa, el pueblo quedaría huérfano de cuentos y símbolos ancestrales, ¿quién le diría a todos los que contemplan el majestuoso Mar Chapalico que ahí dentro hay peces que saben de sirenas?, ¿quién sabría trasformar los lirios que se acumulan sobre las aguas en suaves escamas de los vestidos de la Diosa?, ¿quién pintaría el lago no como un paisaje, sino como algo vivo que por las mañanas respira y cuenta a Antonio con qué colores quiere que vista a la Michí Ciualli en sus lienzos, y qué formas quiere que le dé en sus esculturas?

Es importante reconocer a quien rescata un mito: La Diosa de las aguas primordiales, conectada irremediablemente a la luna por sus ciclos, manifestación de fertilidad y vida, no debe ser pasado remoto. El artista que responde al llamado de estas voces íntimas de lo sagrado merece toda nuestra consideración y respeto, todo nuestro agradecimiento y cariño.

¡Que vengan más obras, Antonio!

Por Yolanda Ramírez Michel